Cirugía oncológica de recto con abordaje robótico o laparoscópico, priorizando la preservación de esfínter cuando es posible, respaldada por formación en SOLCA y entrenamiento internacional.
Agenda tu valoraciónLa detección temprana mejora significativamente el pronóstico
Se recomienda tamizaje a partir de los 45-50 años, o antes si hay antecedentes familiares de cáncer colorrectal.
Pacientes que transformaron su salud
"Desde el diagnóstico hasta la cirugía, el Dr. Luis y su equipo nos explicaron cada paso con calma y claridad. Eso marcó una gran diferencia para toda mi familia."
"Me explicaron que podían preservar el esfínter en mi caso, algo que me preocupaba muchísimo. La cirugía robótica y la recuperación fueron mejores de lo esperado."
"Sentí que estaba en manos de un equipo que realmente trabaja en conjunto con oncología. Eso me dio mucha tranquilidad en un momento difícil."
El cáncer de recto se origina en las células que recubren la mucosa interna del recto, la parte final del intestino grueso que conecta con el ano. Al igual que en el colon, la mayoría de los casos comienzan como pólipos que, con el tiempo, pueden transformarse en cáncer si no se detectan y retiran a tiempo. El tipo más frecuente es el adenocarcinoma.
Entre los factores de riesgo conocidos están la edad avanzada, una dieta baja en fibra y rica en carnes rojas o procesadas, el sedentarismo, la obesidad, el tabaquismo, el consumo elevado de alcohol y enfermedades inflamatorias intestinales como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn.
En cuanto a los antecedentes familiares, tener un familiar de primer grado (padre, madre o hermano) con cáncer colorrectal aumenta el riesgo de padecerlo. Existen también síndromes genéticos hereditarios asociados, como el síndrome de Lynch y la poliposis adenomatosa familiar, en los que se recomienda evaluación y seguimiento genético familiar cuando hay antecedentes conocidos.
El diagnóstico habitualmente combina evaluación clínica, tacto rectal, colonoscopia con toma de biopsia y estudios de imagen como resonancia magnética pélvica para determinar la extensión del tumor. El tratamiento suele combinar cirugía (con preservación del esfínter cuando es posible), radioterapia y quimioterapia, dependiendo de la ubicación y la etapa del tumor.
El pronóstico del cáncer de recto depende en gran medida de una detección temprana, de la profundidad de invasión del tumor en la pared intestinal, del compromiso de ganglios linfáticos y del estado general del paciente. La colonoscopia de tamizaje a partir de los 45-50 años, o antes si hay antecedentes familiares, es clave para detectar y retirar pólipos antes de que se conviertan en cáncer. Por eso, una valoración médica individualizada con un equipo multidisciplinario es indispensable para conocer el panorama real de cada caso.